sábado, 14 de marzo de 2015

Antonio Lobo Antunes

(Escritor portugués. Nacido en Lisboa, Portugal, el 1 de septiembre de 1942. Médico con especialidad en psiquiatría. Estuvo en la guerra de Angola entre 1970 y 1973, un tema recurrente en su obra. Fuerte candidato al Nobel de literatura).


En su voz:
     
    "Cada día se me hace más patente que escribir es muy difícil. Me sorprende mucho la cantidad de libros que se publican en todas partes del mundo. Las librerías están llenas y, sin embargo, hay muy pocos libros buenos. De todas formas, no hay que sacralizar este trabajo. Por mucho talento que tengas, en el caso de tenerlo, sigues siendo un hombre y tienes que serlo..."

    "La crisis está condicionando todo. Me pregunto a menudo qué oportunidades va a tener un autor con un primer libro bueno. Aunque si es un escritor va a seguir escribiendo a pesar de no publicar. La vida no tendría sentido sin la escritura. Si no es así, para qué dedicarse, es mucho esfuerzo, muchas dudas. Por ejemplo, uno escribe unas diez horas al día y cuando termina está agotado. Es muy curioso porque uno está sentado, parece que no haya esfuerzo físico..."



En su tinta:
     
    “Por mí pueden llevarse lo que quieran de esta casa, que me da igual. Pueden llevarse los muebles, a la criada, al perro, ese animal maloliente que siempre está lamiéndome las manos, siempre con el hocico en el cuenco, siempre ladrando en el mirador. Llévense a ese perro de porquería, llévense la vivienda que mi mujer heredó de su padre, llévense Benfica siempre que me dejen en paz con una baraja de cartas y una tabla para ponerlas encima. No me hace falta nada más: cuando nos quedemos sólo yo, la tabla y las cartas, estoy seguro de que me sentiré mejor.”
(La muerte de Carlos Gardel) 



     ¿Has leído algo de él?

... Novela Negra: "The year of the Cat"







      Grabada en los estudios "Abbey Road" y contando con Alan Parson en la producción y en algunas partes del sax que tanto la caracterizan, "The year of the Cat" es una balada emblemática influenciada por el jazz y tintes de folk, con largas secciones intrumentales donde se conjugan el cello, violines, piano, guitarra acustica y electríca distorsionada, sintetizador y saxo, que narra en segunda persona la historia de un turista que visita un mercado exótico y conoce a una mujer con la que vive una aventura amorosa. Al despertar, el día siguiente, se da cuenta que el autobus en el que viaja se ha ido y encima ha perdido hasta el boleto. La idea principal proviene de la película "Casablanca": On a morning from a Bogart movie in a country where they turn back time, you go strolling through the crowd like Peter Lorre contemplating a crime, y su ritmo permite concentrarnos para escribir (si es que no te pones a seguirla). 
      ¿La has escuchado?

domingo, 1 de marzo de 2015

De ALEXIS RAVELO: Raymond Carver: la repugnancia y la compasión



      Raymond Carver: la repugnancia y la compasión

      Así como el montaje de una obra de teatro basada en el cuento: "De qué hablamos cuando hablamos de amor" de Raymond Carver, da la pauta argumental para "Birdman", la nueva película de Alejandro González Iñárritu, el éxito y popularidad de la misma (cuatro estatuillas en la reciente ceremonia de los premios Óscar y un globo de oro) es aprovechado por Alexis Ravelo para escribir en su blog acerca del bien logrado volumen de relatos de Raymond Carver (todos sus relatos lo son), cuyo título es, precisamente, el cuento motivo de la obra que ensaya el personaje de la película, aportando además una semblanza del autor. Un excelente post.

      ¿Qué opinas?

https://alexisravelo.wordpress.com/2015/01/17/raymond-carver-la-repugnancia-y-la-compasion/ 

      ¡A leer rápido y pensar despacio!


domingo, 22 de febrero de 2015

La cuestión es... Personajes. ¿Perfectos frankensteines o a la libre?



      Mucho se ha dicho y escrito acerca de la creación de personajes: presentaciones, descripciones, que si por su nivel de intervención o importancia (principales, secundarios, estáticos, dinámicos, portavoces...), que en dependencia a la imagen que trasmiten (arquetipos, estereotipos...) o a su caracterización (planos, redondos...), siempre definiendo en forma acartonada algo tan complejo como lo es ser actor en una narración. Porque los personajes son eso precisamente: actores, seres vivos dentro de su mundo de papel (o de plasma, si nos referimos a los medios electrónicos) y no letras o descripciones. Cuando vemos a alguien en los pasillos de la oficina no decimos: allá va Lucía, esa chica guapa que anda por la vida en su rol secundario, con un estereotipo de "lista" y una caracterización plana, porque ni sube ni avanza, vistiendo su omnipresente traje sastre gris de rayas finas y tres botones, el último suelto, por cierto, y sus zapatos cerrados, de punta fina y tacones en aguja, algo despostilladas por culpa de las aceras. Tal vez diríamos: allá va Lucía, tan guapa como siempre. Tiene todo para subir en la Compañía y no lo hace ¿qué le pasa? O: Madre mía, Lucía. Está como quiere. No entiendo por qué no avanza... Y de allí se desprenderían un sinfín de pensamientos en todos los tonos y sabores. O, más bien, nos desharíamos de su imagen por completo sin darle mayores largas (recuerden: secundaria, estereotípica, plana).

      Regresando al título de la entrada, y la razón de estar aquí escribiendo, uno debe ver los personajes, sí, pero también debe olerlos, sentirlos, escucharlos, paladearlos. Los personajes deben andar por la vida con un propósito y un sentido y evolucionar. En una isla agreste y remota, solo, si no evolucionas, despídete, estás perdido. En lo blanco del papel, de la página uno a la última, si el personaje no evoluciona, despídelos, tanto el personaje como el relato están perdidos. No describas, muestra; no clarifiques, matiza. Son algunas de las indicaciones que en la mayoría de los talleres se puntualizan. Cuánta razón. A mi modo de ver, los personajes, más que irse por la libre y a toda velocidad, requieren de un armado paciente y preciso que los vuelva humanos y, ¿por qué no?, cercanos. Unos perfectos frankensteines que hagan que cualquiera al leerlos evoque: "Se parece a mi tío Juan o al vecino de al lado". "Caramba, así reaccionaría mi hermana, o mi pareja, o mi compañera de trabajo". "Soy yo, soy yo, o tú, o ellos". Unos seres emocionales, verosímiles y reactivos, y no solo palabras masticadas (aunque de las palabras hayan surgido). Para mí, los personajes merecen cariño y respeto... Y también ganarse su derecho a permanencia en los relatos con el sudor de su esfuerzo, capítulo a capítulo, o ya verán en los recortes finales. Les toca a ellos defenderse.
       Y tú ¿qué opinas?